Si te
digo que soy un chico normal, que siempre escribe a lápiz porque tiene miedo a
equivocarse; que escucha canciones tal alto como puede para que alcancen a sus
sueños. ¿Acaso significa algo? Lo sé, por mucho que me esfuerce los sonidos no
llegarán, pero es tan triste no poder creerse esos “para siempre”…
Todas
mis Venus me han fallado, y el planteamiento es echarle la culpa a la belleza,
o tal vez a mis ojos por engañarme de nuevo. Es tan desgarrador pensar. Pensar
que sólo quiero volver a soñar, y que para ello debo construir mis sueños.
Sueños de mármol, de piedra pura, y al mismo tiempo blandos como el algodón.
Duros, para no deshacerse de ellos jamás, y resistan en ese fragmento entre la
realidad y la ficción, que aparece en ese dudoso momento en que abrimos los
ojos por primera vez en el día; blandos, para que vuelen como las nubes,
desaparezcan y no nos pesen, y vengan más en su lugar.
Debo
seguir escribiendo a lápiz, tengo que seguir escuchando canciones para hacer
parábolas oníricas en mi mente. Si el engaño es mi única salida, lo acepto.
Pero lo que no aceptare es que mis sueños no dependan de mi realidad, porque
eso, ni el destino puede arrebatármelo. Todo lo que soy se reduce a esos momentos
nocturnos, en los que soy más yo mismo que durante el día. Tal vez, incuso –me
atreveré a decirlo- sólo sea “yo” cuando duermo. Y es mi realidad, esa mezcla
de sentidos y ficción en estado puro, la que determina mi mundo onírico
inevitable.
Ya lo
ves, creo que esto es la normalidad; creo que esto es ser normal. Y anulándome
a mí mismo consigo ver más allá. Que venga ya la imperfección y me infecte.
Todo listo. Sólo un último deseo: que mis errores se vengan conmigo. No quiero
dejar de ser yo…vaya a donde vaya.
Very inspirational to hear about someone pursuing their dream and becoming successful instead of following the traditional path.
ResponderEliminarClassic car restoration Bonita