Estaba esperando el
autobús. Meditando en mis cosas. Bueno miento, estaba pensando en ella. ¿Qué
estaría haciendo en este momento? ¿Comiendo, estudiando, viendo la tele? Quizás…
¿pensando en mí? Esa última opción era la que menos me creía de todas pero me gustaba
pensar que ella también me visualizaba en su mente a la vez que yo la imaginaba
a ella.
El autobús llegó,
procedimiento habitual: sacar la cartera del bolsillo, de ella sacar la tarjeta
del bus, esperar en la cola, darle la tarjeta al conductor, que me cobre y me
la devuelva, y sentarme -normalmente al final-, me gusta observar a todo el
mundo desde detrás, pero lo que en realidad pasa es que no me gusta que se
fijen en mí, sentado al final, normalmente lo evito.
Ahora vuelvo a mis
pensamientos. Estudiar. Hoy debería de estudiar, pero prefiero ir a verla. Me
encanta ir a verla entre semana, no por no dejarla estudiar –que ella también
tiene lo suyo- sino porqué me encanta que me anteponga a mi a cualquier cosa
que tenga que hacer y que siempre busque un hueco para verme. Es un poco
egoísta, pero me encanta que lo haga, me encanta que quiera verme. Me quiere.
En ese momento esbozo una sonrisa por los labios y miró a mi alrededor. Lo de
siempre: algunos preadolescentes por ahí sueltos haciendo el idiota en el bus,
los señores mayores delante, el conductor hablando con el que sienta delante de
todo, todo normal. Aún no estamos ni a mitad de camino, así que decido ponerme el
MP3. Buscó algo que escuchar, tarareo canciones en mi interior y pongo una
canción que hacía mucho que no escuchaba. Miro hacía afuera, el paisaje de
siempre. Me concentro en la canción y voy repitiendo lo que dice. Cierro los
ojos. A mi cabeza acuden imágenes de todo tipo y me pregunto que haría yo en caso
de que me pasará lo mismo… La canción avanza, y su historia también. Me esta
contando su historia de amor, y me dice las enseñanzas que sacó y como la ha
conseguido olvidar después de que le haya hecho daño, pero ¡sorpresa!, al final
de la canción se reconoce la verdad: mintió, es imposible olvidarla. Abro los
ojos, ya estoy llegando… me quito los cascos y guardo el MP3, me levanto y
aprieto el botón de parada.
Me bajo del bus, y
hoy dudo por que camino ir. No sé porqué pero voy por el otro camino; hoy me apetece.
Y a demás, me digo, le comprare un regalito de camino… una especie de piruleta
o gominolas, y así me sonreirá nada mas se lo de. Sonrío y suspiro. Entro en la
tienda y se lo compro. Paso por delante de un supermercado… evito mirarlo pero
no puedo evitar mis pensamientos, le veo dentro. Ya era tarde la sonrisa se fue
y mis pies seguían avanzando pero no quería que me viera así. Intento pensar en
otras cosas, pero mi cabeza se agita por cosas que ni siquiera tienen sentido,
pero me afectan.
Llego al portal y
timbro, me abre, bajo las escaleras. La puerta esta entreabierta. Avanzo
lentamente hacía ella, entro y cierro. Voy hacia la habitación siguiendo su
voz, la veo. Sonrío. Ella me abraza, yo la abrazo. Todo olvidado, a su lado se
van las dudas y me siento mal por haber pensado aquello. Sin embargo ella ya me
vio la cara al entrar y me dice la pregunta de turno: ¿Qué te pasa? Le digo
sonriendo que nada y le doy su regalo. Me abraza y me dice que no cuela pero
que le hizo mucha ilusión al regalo. Si ella supiera que lo único por lo que
estoy así es por que he tenido un pensamiento malo y ella me lo ha curado. La
miro a los ojos, me veo en ellos reflejado. Son preciosos y me pierdo en ellos,
me han hechizado. Le acaricio suavemente, primero el pelo después la mejilla y
la beso. Fuera se divisa el mar, parece en calma… pero eso no quiere decir que
no se mueva.