jueves, 31 de mayo de 2012

Deseos de lápiz


Si te digo que soy un chico normal, que siempre escribe a lápiz porque tiene miedo a equivocarse; que escucha canciones tal alto como puede para que alcancen a sus sueños. ¿Acaso significa algo? Lo sé, por mucho que me esfuerce los sonidos no llegarán, pero es tan triste no poder creerse esos “para siempre”…

Todas mis Venus me han fallado, y el planteamiento es echarle la culpa a la belleza, o tal vez a mis ojos por engañarme de nuevo. Es tan desgarrador pensar. Pensar que sólo quiero volver a soñar, y que para ello debo construir mis sueños. Sueños de mármol, de piedra pura, y al mismo tiempo blandos como el algodón. Duros, para no deshacerse de ellos jamás, y resistan en ese fragmento entre la realidad y la ficción, que aparece en ese dudoso momento en que abrimos los ojos por primera vez en el día; blandos, para que vuelen como las nubes, desaparezcan y no nos pesen, y vengan más en su lugar.

Debo seguir escribiendo a lápiz, tengo que seguir escuchando canciones para hacer parábolas oníricas en mi mente. Si el engaño es mi única salida, lo acepto. Pero lo que no aceptare es que mis sueños no dependan de mi realidad, porque eso, ni el destino puede arrebatármelo. Todo lo que soy se reduce a esos momentos nocturnos, en los que soy más yo mismo que durante el día. Tal vez, incuso –me atreveré a decirlo- sólo sea “yo” cuando duermo. Y es mi realidad, esa mezcla de sentidos y ficción en estado puro, la que determina mi mundo onírico inevitable.

Ya lo ves, creo que esto es la normalidad; creo que esto es ser normal. Y anulándome a mí mismo consigo ver más allá. Que venga ya la imperfección y me infecte. Todo listo. Sólo un último deseo: que mis errores se vengan conmigo. No quiero dejar de ser yo…vaya a donde vaya. 

1 comentario:

  1. Very inspirational to hear about someone pursuing their dream and becoming successful instead of following the traditional path.

    Classic car restoration Bonita

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